La Antenne 110, una educación esclarecida

 

Bruno de Halleux

Antenne 110

 

Por razones institucionales complejas propias de Bélgica, en el año 2004 Antenne 110 perdió su denominación de Centro de tratamiento y cuidado para niños autistas. Una nueva denominación nos fue atribuida. Hemos sido definidos como un “centro de reeducación”. Este término de reeducación se encuentra fuertemente alejado de nuestra oferta en el abordaje del trabajo con los niños autistas y psicóticos.

La Antenne 110 está orientada desde su fundación por la enseñanza de Lacan. Hizo falta entonces redefinir nuestra modalidad de trabajo para acordar el concepto de reeducación exigido por nuestro organismo subsidiario, la seguridad social, con el tratamiento del caso por caso que nosotros reservamos a cada niño que acogemos.

Los niños que nos son enviados a menudo ya han pasado por diversos abordajes especializados. Nos llegan cuando todas las otras posibilidades de acogida se han agotado. Son etiquetados como inmanejables en la escuela, en la casa o en las instituciones medico-pedagógicas. Nosotros recibimos de una cierta manera “el resto, los residuos”, los niños ineducables de las instituciones escolares o medico-sociales. Éstas no consiguieron integrarlos en sus programas o en sus tratamientos. Se trata entonces de inventar un dispositivo, particular cada vez, que pueda tomar en cuenta a esos niños inasimilables y no reabsorbibles en el programa terapéutico o educativo. Es porque estos niños se mostraron refractarios al discurso en el cual fueron tomados que nos son enviados.

Educar, tarea imposible

Qué estemos marcados por una orientación propia al psicoanálisis lacaniano no nos dispensó nunca de una parte educativa propia al abordaje que todo niño requiere. Si los niños que recibimos testimonian por sus síntomas de un fracaso de la educación recibida, no es por ello que ésta no sea una parte importante de nuestro abordaje.

No obstante, gracias a la enseñanza de Lacan, conocemos también los estragos propios de todo método educativo sobre los niños. Desconfiamos de la “profunda maldad de toda posición pedagógica” (1). En el corazón de la demanda, sabemos que reside la pulsión.

Esta es la lección que el psicoanálisis nos enseña.

Educar, como Freud nos lo indica (2), es una de las tres profesiones imposibles. Educar es una tarea imposible por la simple razón de que, de estructura, el deseo no se educa. Porque el deseo es ineducable, nunca nadie logrará imponer de antemano para un niño un destino cualquiera que sea: manual, intelectual o físico.

La tarea se vuelve doblemente imposible en La Antenne 110 cuando se trata de educar –reeducar, nos pide la seguridad social- niños que, por su estructura, se mostraron reticentes a la alienación significante. El niño autista es uno de ellos. Es un sujeto que se niega a hacerse representar por un significante para otro significante. Ni la metáfora, ni la metonimia convienen para dar cuenta de la captura del sujeto autista en el lenguaje.

Es el punto desde dónde nosotros comenzamos.

Desde hace cuarenta años, testimoniamos de una clínica iluminada por la enseñanza de Lacan y de Jacques-Alain Miller donde la practica entre varios no deja de relanzarnos en nuevos enfoques clínicos.

1.- J. Lacan, Le Séminaire, livre X, L’angoisse, Seuil, Paris, p. 332.

2.- S. Freud, Analyse finie et infinie, PUF, 1985.

Traducción: Micaela Fratura